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testimonios

  • Esclerosis Múltiple y la Quiropráctica POR ENCIMA DEL MIEDO … VENCER EL DOLORConocí la Quiropráctica por mi hermano y cuñada quienes seguían un programa de cuidado satisfactorio para ellos.
    Decidí con recelo iniciar también uno llevada por la desesperación de no hallar alivio a mis dolencias.
    A los 36 años fui diagnosticada con esclerosis múltiple y dos hemangiomas vertebrales. Era un ir y venir entre el neurólogo y el traumatólogo. En el verano de 2009 estuve yendo a urgencias una vez por semana. Mi cuerpo no respondía a los medicamentos, hecho ante el cual obtuve como respuesta que estaba sufriendo de ansiedad y me recomendaban asistir a un psicólogo. Así lo hice. Me ayudó mucho a controlar mi ansiedad pero me dejó claro que esta era respuesta a mi continuo sufrimiento corporal no al revés.
    Inicié el cuidado quiropráctico, pensaba que peor no podía estar. Confieso que era tanto los nervios que sentía que a las primeras citas acudí ingiriendo previamente un lexatil que sustituí luego por valerianas hasta que me familiaricé con los ajustes y gané confianza con los resultados.
    Los dolores se iban cambiando de lugar y reduciendo en intensidad. Había semanas que iba mejor, otras peor, pero al menos notaba cambios hasta que logré pasar 4 días seguidos sin sentir ningún dolor. Para mi fue un cambio rotundo porque para mi era una imposibilidad diaria el caminar 200 metros sin sentir dolor y que se durmiera mi pierna derecha.
    Muchos síntomas que le comunicaba a la neuróloga desaparecieron como por ejemplo: al bajar el cuello sentía una descarga eléctrica en ambas piernas desde las ingles hacia abajo y escalofríos en la cabeza, manifestación que consideraba posible por mi enfermedad. Con estas respuestas no veía un futuro para mí, ninguna opción que no fuera sufrir y cada vez tener menos capacidad de movimiento.
    El programa de ajustes lo hice tal cual la recomendación, dí el tiempo para sentir los cambios y si es verdad que cuando me asaltó la angustia y algunos temores, el personal del Centro supo como tranquilizarme con sus palabras animándome a instruirme en el tema. La recomendación de leer el libro: “La Quiropráctica” fue muy acertada porque me dio muchas luces al respecto y entendí mejor el proceso.
    Actualmente han desaparecido los dolores. El ánimo está por las nubes. Se me quitó el miedo a hacer una vida normal. Me daba miedo hacer ejercicio, ahora hago natación y hasta voy al gimnasio.
    Tan convencida estoy de los resultados que mi hijo de 11 años también recibe ajustes porque le dolía el cuello, la cabeza y los tobillos. Su recuperación fue rápida y aún continúa ajustándose para llevar un control de su salud general.
    En realidad toda la familia ha ido agregándose al cuidado quiropráctico.
    Mi madre quien por su edad tiene osteoporosis y artritis ha encontrado mejoras considerables, así como mi sobrino de 18 años con dolencias en las articulaciones, el más reciente en sumarse ha sido mi otro hermano quien acaba de culminar la primera fase de ajustes y está encantado con los resultados.
    Solo podemos agradecer la ayuda y recomendar la Quiropráctica con toda confianza.

    MariCarmen Esquinas
    12 de mayo 2011
    Villajoyosa, Alicante.
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