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testimonios

  • Tengo cambios interesantes en una alergia cutánea no determinada que padezco hace muchos añosEscuché hablar de quiropráctica por primera vez en un recinto ferial donde para introducir el tema realizaban un test postural gratuito.
    Las explicaciones que obtuve sobre la relación entre el estado de salud en general y la postura me sorprendieron. De inmediato confirmaba en mi misma las evidencias de ciertos padecimientos físicos con las zonas donde se encontraba eso que llamaban subluxaciones.

    Asistí a consulta para realizar un estudio en profundidad. Fue un auténtico descubrimiento la influencia del estado de la columna con el funcionamiento de los órganos. Me pareció lógico, y la quiropráctica una forma no agresiva, no invasiva ni dolorosa de reestablecer y/o cuidar de la salud.

    Mi tendencia postural me llevaba a cruzar las piernas y en el sofá a subirlas buscando una “posición cómoda” aunque quedara absolutamente torcida. En la zona donde termina el grupo de vértebras cervicales, sentía una de ellas muy pronunciada, era fácil detectar como sobresalía a simple vista y cuando giraba el cuello oía una fricción entre ellas muy desagradable.

    Una vez iniciado el programa de ajustes, no escuché más esa fricción, gané movilidad en el cuello, desapareció ese hueso saliente en la zona cervical y mi postura se volvió más recta. Subir las piernas al sofá dejó de ser una postura cómoda.
    Y por efecto añadido tengo cambios interesantes en una alergia cutánea no determinada que padezco hace muchos años, he notado que desde que me ajusto está más controlada y si se manifiesta es leve, no se desarrolla, se contiene.


    C.S.Q
  • Ahí unimos varios factores, le ponemos un nombre y lo resolvemos con un cóctel de ansiolíticos-antidepresivos.En octubre de 2007 sufría un accidente de tráfico que me ocasionó lo que llamaron desplazamiento de tres vértebras cervicales. Superado el instante de lo acontecido ni por asomo advertía el suplicio que viviría durante los siguientes tres años a consecuencia de este accidente que en principio no tenía características graves porque nada estaba roto y afortunadamente no hubo sangre.

    Usé collarín y de inmediato me recetaron medicamentos para tolerar las molestias musculares, los dolores de cabeza y antiinflamatorios para ayudar al cuello a recuperarse.
    Lejos de hallar mejoría, las cosas se complicaban. Me prolongaron el uso del collarín dos meses más. Comencé a sufrir parestesias en ambos brazos, perdí la fuerza en ambas manos hasta llegar al punto de no poder sostener un vaso en mi mano ni hacer uso de un tenedor sin que cayera todo el alimento antes de llevarlo a mi boca., sí… presentaba un síntoma que hasta ahora he visto en las personas que sufren Parkinson.

    Es obvio que sin llegar a cuarenta años, con la responsabilidad de una familia, una empresa y esas condiciones físicas, el ánimo se vaya al suelo pero uno consulta a expertos en sanidad y “todo se resuelve con medicamentos” evidentemente si pasan cinco meses y en vez de recuperarte tu situación empeora y te limita al extremo de sentirte un inútil, incapaz de valerte por ti mismo, se hace fácil diagnosticar una depresión. Ahí unimos varios factores, le ponemos un nombre y lo resolvemos con un cóctel de ansiolíticos-antidepresivos.

    Puedo garantizar que mi vida jamás estuvo tan fuera de control como en estos 3 años; las pastillas dicen que las necesitaba sin embargo esa medicación hizo sentirme y ser un hombre que no era yo. Estaba atrapado entre mis dolores físicos, los efectos de los antidepresivos y la angustia de no saber cómo y si podría salir de esa situación.

    Como llegan desventuras también aparecen opciones valiosas en la vida.
    Conocí la quiropráctica y sin tener muy claro sus beneficios decidí confiar en las manos del quiropráctico porque como persona le conocía y además tenía las mejores referencias como profesional. Sentí temor en pensar que tocaría mi cuello, pero confié.
    Fue un trabajo largo, difícil para mí porque en ocasiones sentía más dolor. Pero después de un año ajustándome mis capacidades fueron recuperándose pero quedaba un problema añadido, los efectos secundarios de la medicación para la depresión.
    Esto ocasionó que mi sistema nervioso estuviera alterado, si alterado porque aunque lo adormecen no es su naturaleza. Padecía una serie de trastornos ocasionales: espasmos, temblores, y lo peor lidiar con lo que ya era una dependencia orgánica a los medicamentos. Intentaba bajar las dosis y me sentía atrapado sin otra escapatoria que tomarlos de nuevo. Aunque siempre bajo control médico la solución era sustituir una pastilla por otra, bajar la dosis tomando otra que lograra acostumbrar al cuerpo a no depender de la anterior……en fin, una locura que me llevó a desear desaparecer físicamente. Entonces decidí a riesgo de lo que fuera suspender toda medicación y hablé con mi quiropráctico a quien puse en conocimiento de mi situación. Le dije que me sentía aliviado cuando él me ajustaba porque ese alivio ya iba más allá del alivio de dolor físico. Cuando me ajustaba lograba serenar mi sistema nervioso y mi estado de ánimo se modificaba, no duraba pero sentía cambios y para mi eso representaba una esperanza. Me aconsejó intensificar las visitas, es más me dijo que cuantas veces me hiciera falta me presentara. Así lo hice y realmente estoy agradecido por la paciencia y la ayuda prestada porque fui muchas veces en las más diversas circunstancias, en crisis, con desesperación, con mal humor, pero fui y siempre fui atendido.
    Poco a poco, durante meses fui sintiendo que los ajustes ya no eran un crack que alineaba mi columna, era una experiencia de encontrarme a mi mismo, salía con una lucidez en mi cabeza como si fuera mi cerebro un ordenador y apretaran con cada ajuste el botón de reset. No deje de acudir porque mi fin era conseguir que esa lucidez, mi lucidez de toda la vida se mantuviera allí, presente, estable, como debe ser y no de visita ocasional como consecuencia del ajuste. El ajuste me encendía una chispa y si encendía es porque aún había algo que podía ser rescatado.
    Esa es mi historia. Me recuperé definitivamente de mi cuello, encontré un cambio insospechado en el estado de mi cuerpo, y salvé uno de los obstáculos más grande de mi vida: recuperar mi estabilidad emocional, mi claridad mental y salir de todo esto más fortalecido en mi mismo.
    Finalmente descubrí y comprobé los efectos y beneficios de la quiropráctica.
    La quiropráctica me ayudo a depurarme de cuerpo y mente.


    E.T.P.
  • Operada de columna, con fijación con tornillos, artrosis y espóndilo-artrosis - la quiropráctica me salvó la vidaConocí la quiropráctica leyendo una información sobre su práctica. Luego escuché hablar sobre su trabajo, en directo, a quienes son actualmente mis quiroprácticos.

    Soy operada de la columna, me hicieron una fijación con tornillos en: L3 – L4 – L5, además de tener hernia discal y artrosis en: C4 – C5 – C6 – D6 – D7 – D8; artrosis en: D1 –D2 y espóndilo-artrosis en: L2 –L3 – L4 – L5 – S1.

    Sentía muchísimo miedo de iniciar los ajustes sobre todo en el cuello porque desde mis 23 años sé por un traumatólogo del pésimo estado de mis cervicales.
    Tenía dudas de cómo ajustarían a una persona que ha sido operada de la columna y tiene tres vértebras totalmente fijadas con una placa y tornillos. Me dieron una respuesta que me pareció lógica y sensata: “lo que está fijo no se puede mover pero todo lo que está en su extremo superior e inferior sí y ayudaría a reestablecer el bienestar perdido y contribuir a que el resto de funciones del cuerpo se optimicen dentro de sus posibilidades”…. Y así fue.

    El miedo es obvio si se ha sufrido, si se tiene un diagnóstico como el mío y si no se conoce los resultados en el cuerpo de estos ajustes de antemano (nadie quiere estar peor), demás la gente en general siempre advierte del riesgo de tocar la columna y el cuello en particular; pero había una opción por agotar y mi decisión fue decir: ¡sí!

    Una sola cosa tenía clara, no quería seguir sintiéndome como estaba, no podía continuar con tanta rigidez, el movimiento de todo mi cuerpo era en bloque y la pesadez del cuerpo no me dejaba dormir.

    Un año después de recibir ajustes con un programa previamente planificado que he cumplido como me lo sugirieron puedo decir que mi cuerpo ha recuperado flexibilidad, no padezco dolores y si puntualmente tengo un par de días malos, ajustándome un par de veces seguidas mi cuerpo reacciona favorablemente y lo supero enseguida.

    Tengo 67 años y duermo fantástico, camino rápido, estable, nunca más he vuelto a sentir espasmos en mis músculos, me siento más viva, puedo hasta bailar algo que tanto me gusta hacer, cada vez estoy mejor y los demás lo notan.
    Esto es algo de lo cual todos deben informarse y luego decidir con confianza.
    Yo confío en la quiropráctica pero también en las manos de mis dos quiroprácticos.


    G.L.
  • No podía trabajar mucho menos plantearme tocar piano.Hace muchos años que conozco la quiropráctica.

    En Bélgica ya seguí un cuidado regular durante tres años pues fui trabajador de la construcción, solía quedarme bloqueado en las lumbares y cervicales; tenía torticolis con frecuencia. Esto dejó de ser problema con los ajustes.

    Al venir a vivir a España, nadie sabía de quiropráctica y desde 2009 buscaba un quiropráctico porque poco apoco sentía empeorar mis articulaciones y mi cadera, llegué a tener la imposibilidad de coger cosas, las muñecas estaban bloqueadas, dolorosas, no podía trabajar mucho menos plantearme tocar piano.
    Iba al médico y solo recetaba medicamentos, los tomaba convencido que no era la solución pero no hallaba opciones.
    Hasta que un anuncio de quiroprácticos en España me devolvió la esperanza. De inmediato hice una cita y apenas llevo tres meses ajustándome regularmente y puedo confirmar que a la segunda semana lo primero que mejoró fueron las muñecas, luego los dolores de cabeza.

    Aunque siempre fui de buen humor, ahora el estado anímico está muy bien. Duermo mejor y más tranquilo. Antes me costaba conciliar el sueño.
    Me apetece salir, trabajar (antes lo hacía por obligación y con muchas limitaciones, ahora disfruto de lo que hago).

    Espero a mediano plazo mejorar también las molestias de las lumbares y mi cadera.

    J.C.T.
  • Soy piloto de moto y un estado físico óptimo es muy importante para mi.Soy piloto de moto y las exigencias de este deporte pasan por tener una alimentación adecuada, un estado físico óptimo y un descanso reparador. La espalda es una de las partes más involucradas en este ejercicio para mantener el equilibrio sobre la moto. Evidentemente con cada curva la presión la lleva la columna y al ser este un movimiento repetitivo no es suficiente al bajar de la moto con una rutina de estiramiento y un buen descanso. Aprendí los beneficios del ajuste, ajustándome y pronto descubrí la diferencia. Ningún deportista puede permitirse estar disminuido corporalmente porque eso influenciaría directamente en su rendimiento y más aún si se está compitiendo, yo he logrado sentir la diferencia entre ajustarme o no, y los ajustes aportan un plus a mi estado corporal para presentarme en cada carrera.

    En la modalidad de moto-cross, los impactos propios de cada obstáculo pueden ocasionar lo que en quiropráctica llaman “subluxación”, algo que desconocía anteriormente y que ahora no me preocupa porque basta con un ajuste y todo queda bajo control. En relación a las lesiones que sufrimos los que practicamos este deporte puedo garantizar que la recuperación es eficaz, rápidamente se retoman las condiciones ideales para continuar.

    Mi postura ha mejorado, tengo mayor flexibilidad y llevo mejor el estrés de una competición.

    J.A.B.I.
  • Esclerosis Múltiple y la Quiropráctica POR ENCIMA DEL MIEDO … VENCER EL DOLORConocí la Quiropráctica por mi hermano y cuñada quienes seguían un programa de cuidado satisfactorio para ellos.
    Decidí con recelo iniciar también uno llevada por la desesperación de no hallar alivio a mis dolencias.
    A los 36 años fui diagnosticada con esclerosis múltiple y dos hemangiomas vertebrales. Era un ir y venir entre el neurólogo y el traumatólogo. En el verano de 2009 estuve yendo a urgencias una vez por semana. Mi cuerpo no respondía a los medicamentos, hecho ante el cual obtuve como respuesta que estaba sufriendo de ansiedad y me recomendaban asistir a un psicólogo. Así lo hice. Me ayudó mucho a controlar mi ansiedad pero me dejó claro que esta era respuesta a mi continuo sufrimiento corporal no al revés.
    Inicié el cuidado quiropráctico, pensaba que peor no podía estar. Confieso que era tanto los nervios que sentía que a las primeras citas acudí ingiriendo previamente un lexatil que sustituí luego por valerianas hasta que me familiaricé con los ajustes y gané confianza con los resultados.
    Los dolores se iban cambiando de lugar y reduciendo en intensidad. Había semanas que iba mejor, otras peor, pero al menos notaba cambios hasta que logré pasar 4 días seguidos sin sentir ningún dolor. Para mi fue un cambio rotundo porque para mi era una imposibilidad diaria el caminar 200 metros sin sentir dolor y que se durmiera mi pierna derecha.
    Muchos síntomas que le comunicaba a la neuróloga desaparecieron como por ejemplo: al bajar el cuello sentía una descarga eléctrica en ambas piernas desde las ingles hacia abajo y escalofríos en la cabeza, manifestación que consideraba posible por mi enfermedad. Con estas respuestas no veía un futuro para mí, ninguna opción que no fuera sufrir y cada vez tener menos capacidad de movimiento.
    El programa de ajustes lo hice tal cual la recomendación, dí el tiempo para sentir los cambios y si es verdad que cuando me asaltó la angustia y algunos temores, el personal del Centro supo como tranquilizarme con sus palabras animándome a instruirme en el tema. La recomendación de leer el libro: “La Quiropráctica” fue muy acertada porque me dio muchas luces al respecto y entendí mejor el proceso.
    Actualmente han desaparecido los dolores. El ánimo está por las nubes. Se me quitó el miedo a hacer una vida normal. Me daba miedo hacer ejercicio, ahora hago natación y hasta voy al gimnasio.
    Tan convencida estoy de los resultados que mi hijo de 11 años también recibe ajustes porque le dolía el cuello, la cabeza y los tobillos. Su recuperación fue rápida y aún continúa ajustándose para llevar un control de su salud general.
    En realidad toda la familia ha ido agregándose al cuidado quiropráctico.
    Mi madre quien por su edad tiene osteoporosis y artritis ha encontrado mejoras considerables, así como mi sobrino de 18 años con dolencias en las articulaciones, el más reciente en sumarse ha sido mi otro hermano quien acaba de culminar la primera fase de ajustes y está encantado con los resultados.
    Solo podemos agradecer la ayuda y recomendar la Quiropráctica con toda confianza.
    MC. E.
  • Mi equilibrio era malo y mi espalda tenía una curva muy pronunciadaDesconocía por completo la existencia de la quiropráctica y de esta práctica me llamó la atención la posibilidad de lograr cambios favorables en el cuerpo sin uso de medicamentos.

    Mi equilibrio era malo y mi espalda tenía una curva muy pronunciada con tendencia a inclinarse hacia adelante tal vez por la postura que uno asume según las características de la profesión que ejerce. Dependía de la ingesta frecuente de medicamentos para calmar los dolores. Decidí probar, siempre he tenido interés por todo aquello que respete el funcionamiento del cuerpo de la manera más natural.

    Una vez iniciado el cuidado quiropráctico note con prontitud que apoyaba no solo la parte central de la columna sino otras partes de mi espalda, lo que evidenciaba el cambio en la postura. Dejé de tomar pastillas porque los dolores remitían.
    No he vuelto a tener dolores de cabeza, duermo mejor, en particular el día que recibo el ajuste, siento relajación, cansancio corporal lo que me hace dormir muy bien.
    No toleraba tumbarme boca arriba porque siempre me mareaba, en los últimos ajustes he notado cambios positivos al respecto.


    M.C.C
  • Escoliosis y la Quiropráctica: He vuelto a llevar tacones y camino con la pisada firme.Supe de la Quiropráctica en enero del 2010 por una persona que ya recibía ajustes.
    Tengo una escoliosis que trataba con fisioterapia y si bien es cierto que encontraba alivio, ese alivio no era permanente.
    La señora que me puso en conocimiento de la existencia de la Quiropráctica rebasa los 80 años y está tan estupenda por lo ágil, lúcida, activa y entusiasta que no dudé de sus palabras.
    Pensar que podía encontrar algo más que un alivio me animó a concertar una cita.

    Yo estaba deprimida porque cada mañana cuando me levantaba me sentía una anciana. Me había mudado a una casa nueva con escaleras y era un sufrimiento usarlas.
    Al inicio de los ajustes no notaba nada pero algo me impulsaba a seguir asistiendo porque más que cambios eran sensaciones de cambio, aunque esto sinceramente no llenaba las expectativas con las que acudí.
    Fue al mes cuando empecé a sentirme mejor. Las manos ya no se dormían tanto, el cuello ganó movilidad, dejé de sentirme cansada y toleraba estar parada a ratos cada vez más largos.
    Era alentador si lo comparaba con que no podía realizar ni las labores en casa. Usar la fregona suponía sentarme cada 5 minutos a descansar para proseguir.
    Después de un año de cuidado, me siento más erguida, dejé de sentir una cadera más alta que la otra, puedo ver las rodillas al mismo nivel. He vuelto a usar tacones y los tolero aunque no abuso y al caminar me siento segura con la pisada firme y total equilibrio.
    Actualmente la zona lumbar es la que me molesta un poco cuando voy sentada mucho tiempo en el coche pero cede con bastante rapidez.
    Yo seguiré para siempre con los ajustes porque lo he sentido como una forma de cuidar mi cuerpo y mucho que lo agradece.

    M.P.
  • Cómo lidiar activamente con un par de hernias sin pasar por el quirófanoSupe de la existencia de la quiropráctica en el año 2007 por compañeros del Hospital que ya sabían de la efectividad de los ajustes por experiencia propia.
    Comencé a tener dolor de espalda (zona lumbar-sacra); trabajando como enfermera en un hospital se hace obvio que agoté todas las opciones al alcance.
    Llegué a desesperarme en un constante ir y venir entre el médico cabecera, traumatólogo y reumatólogo.
    Hice rehabilitación y toma de antiinflamatorios, me cansé de repetir este proceso varias veces sin resolver nada. Hice natación y tampoco conseguí progresos.
    Recuerdo que el dolor llegó a ser tan intenso que en una ocasión iba caminando por la calle y de inmediato tuve que sentarme para no caer. Desde entonces ya no era solo dolor, era una sensación radiante en las piernas como si miles de agujas me pincharan sin cesar. No era soportable ni el roce de la ropa.

    Fui a un especialista en Osteopatía quien manipuló mi columna en dos ocasiones y recetó al igual que otros especialistas, antiinflamatorios. Sentí mejoría en el momento inmediato pero al pasar dos días, volvió el problema. Fue en la segunda visita cuando además de los antiinflamatorios recetados en anterior cita, me recetó Prozac (un antidepresivo muy conocido). Me negué a aceptar la receta y no volví.
    Podía aceptar que el dolor me estaba afectando el ánimo y cambiando mi vida pero mi objetivo era resolver el dolor no agregar un problema más en mi cuerpo. Si el Prozac no iba a resolver mi dolor nada entonces podía hacer por mi.
    Un neurólogo me realizó una resonancia magnética y una electromiografía, revelaron que padecía de una discopatía lumbar L3-L4-L5 y S1. Hernia discal en D10 y que tenía afectado los dos cuadriceps.
    Le dije que había oído hablar de un quiropráctico y él mismo me dijo que lo intentara que el quirófano era la última opción y siempre estaría.
    Salía de las guardias llorando del dolor, a pesar que el horario me favorecía por disponer de tiempo para descansar entre cada una de ellas, no me recuperaba.
    Siendo esta una situación que saltaba a la vista fue así como un compañero más me contó su personal historia quiropráctica y terminó por convencerme. Me dijo: “tengo una hernia y llegué al quiropráctico arrastrando una pierna y con seria limitaciones para moverme a consecuencia de este problema. Me llevó un par de meses sentirme reestablecido, pero ahora llevo una vida normal lógicamente con las precauciones adecuadas pero no ha vuelto el dolor y llevo un par de años así, sólo me ajusto para mantener el bienestar conseguido”.
    Antes de culminar ese mismo año asistí al quiropráctico.

    En la primera cita me eché a llorar. El punto de vista sobre mi problema y las expectativas de recuperación que me ofrecieron me hicieron sentir esperanzas. La información suministrada fue tan clara el primer día que me sirvió para soportar los meses siguientes a pesar de no hallar alivio a mi dolor, por el contrario en ocasiones llegó a intensificarse. Pero entendí desde el inicio el proceso y además de parecerme lógico, escuchaba atentamente las experiencias de otros.
    Después de varios meses comencé a sentir un pasito adelante aunque a veces sentía dos hacia atrás. Pero eso era diferente a lo de todos los días. Realmente sentí mejoría estable pasado el primer año de recibir disciplinadamente mis ajustes.

    Han pasado casi cuatro años de esa primera visita y me encuentro satisfecha del resultado. Soy consciente que perfecta no estaré porque mi problema es complejo y no se revierte, pero qué es pasar un probable día malo al mes frente al sufrimiento constante del pasado.
    Mi problema está bajo control. Me cuido muchísimo. Recibo los ajustes indicados, realizó los ejercicios recomendados y hago natación en la frecuencia sugerida. Soy una mujer muy activa y afortunadamente puedo manifestarme nuevamente así sin las graves limitaciones de entonces.
    Actualmente estoy estudiando y paso muchas horas sentada, algo que no favorece mi condición espinal, me hace sentir una ligera sensación de hormigueo por detrás de las piernas pero al menos ahora sé como remediarlo. Y lo mejor… no es necesario medicamentos.
    ¡Muchas Gracias!


    M.P.E.
  • Ahora sé cómo se recupera uno efectivamente de un esquince cervicalTengo 28 años de edad y hace tres que tuve un accidente de tráfico que me ocasionó un esguince cervical cambiando mi forma de sentirme y descansar.
    Desde entonces mover el cuello se hacía difícil y el dolor era constante, se hizo extensivo al brazo derecho y la espada en general. Mi capacidad de dormir se vio reducida a tres horas, el dolor no me dejaba dormir más.

    Fui a un fisioterapeuta durante dos años y medio y el dolor no pasó.
    No conocía de la existencia de la quiropráctica por tanto nadie me la recomendó. Hace aproximadamente cuatro meses que encontré información sobre esta y decidí probar.

    Llevó tres meses recibiendo ajustes y los resultados han sido muy satisfactorios.
    Las tres horas que apenas dormía a diario desde hace tres años a consecuencia del dolor cervical ha aumentado entre unas seis-siete horas diarias y me levanto realmente descansada y sin dolor.
    Ahora puedo llevar la barbilla al pecho, movimiento que no pude repetir posterior al accidente.
    Antes tomaba casi a diario Myolastan (relajante muscular) y Paracetamol (para el dolor), desde que estoy acudiendo al quiropráctico casi no los he vuelto a tomar.

    Mi vida he mejorado rápidamente por la calidad de descanso, por mi capacidad de hacer más cosas, puedo estudiar más horas continuas sin sentir aquel dolor que me angustiaba y me obligaba a parar para tumbarme un rato. Igualmente siento mejorar mi sistema digestivo, siempre he tenido problemas intestinales.
    Ya no rechino tanto los dientes, hace tres años tuvieron que hacerme un protector bucal para este problema. Y es asombroso que en tres años no encontré evolución en mi cuerpo y ahora a tan solo tres meses de visitar a un quiropráctico pueda contar todos estos cambios.


    N.M.M
  • La Fibromialgia y la Quiropráctica. Mi marido dice que ha regresado la mujer que conocía.Soy paciente quiropráctica gracias a una profesora de Pilates que ya lo es.
    Apenas llevo dos meses en cuidado y puedo dar fé de como esto ha cambiado radicalmente y con asombrosa rapidez mi día a día.
    Tengo 49 años y hace 6 me diagnosticaron fibromialgia. He pasado los últimos 5 años de mi vida deprimida y con dolores generalizados.
    La medicación que me sugirieron para mitigar los efectos de esta enfermedad consistía en antidepresivos y antiinflamatorios que abandoné casi de inmediato porque no me gustaba estar sedada.
    Recuerdo haber estado tan mal, adolorida y engarrotada que mis manos no podían sujetar un bolígrafo mucho menos exprimir entonces un trapo. Esto que ya lo había consultado con un especialista tenía arreglo a través de la operación del túnel carpiano. Afortunadamente, no lo hice.
    Después de 10 ajustes, el dolor se quitó, recuperé la fuerza en ambas manos y puedo unir sin dificultad el meñique al pulgar.
    Mi mandíbula también dejó de ser problema, cuando la abría se quedaba enganchada y al tragar sentía en la garganta como si tuviese 2 canicas sin poder deglutir.
    El estado de animo muy bien, con ganas de hacer cosas en casa y salir a la calle.
    Mi marido dice que había cambiado por el dolor pero que ahora ha regresado la mujer que conocía.
    Me queda por mejorar más la zona lumbar y una rodilla que va a mejor.
    Estoy segura que se resolverá, es cuestión de tiempo y constancia.

    - P.F.
  • No volvieron las crisis de asma y disfruto de mis mascotas.Padecía una alergia persistente que desencadenaba en fuertes crisis de asma.
    Cansada de usar medicamentos sin conseguir mejoría, empecé en 1997 a tratar mis alergias con acupuntura. Llegué a controlarla sin suspender del todo la medicación y sólo requería terapia durante períodos específicos, principalmente en tiempo primaveral.
    Con extrema sensibilidad alérgica casi todo me lo provocaba y esto hacia imposible sentir que pudiera hacer una vida normal. La vida diaria va cambiando poco a poco sin apenas darse cuenta de las cosas que uno va apartando para intentar evitar lo que se convierte en un auténtico problema de salud.
    Una posterior lesión lumbo-sacral, con episodios de ciática me llevaron camino a la quiropráctica.
    Encontré mejoría a mediano plazo pero descubrí que los ajustes trajeron otros cambios a mi cuerpo, fundamentalmente que no volvieron las crisis de asma, ya no necesite siquiera la terapia de acupuntura en los períodos que por típicos cambios estacionales solía necesitar.
    Dejé de quedarme enganchada cuando quería levantarme del sofá pero también puedo decir que me permitió de nuevo disfrutar de mis animales en casa, un lujo que años atrás hubiese sido impensable sin desatar la alergia al mínimo contacto con ellos.
    Llevó más de 10 años ajustándome porque es lo único que he comprobado efectivo. Mis ajustes periódicos no los olvidó. No me descuido.


    R.G.A.
  • Toda la familia bajo el cuidado quiropráctic - ¡y la familia está creciendo!Mi encuentro con la quiropráctica fue en el año 2001 al ser contratada como recepcionista en un centro quiropráctico.
    Para entonces casada y con una niña pequeña, presentaba mis propias dolencias. Una ciática me impedía frecuentemente moverme con libertad.
    A pesar de estar trabajando con un quiropráctico tardé en tomar la decisión de ponerme en sus manos.
    Una postura muy escéptica nutrida por la falta de conocimiento, indecisiones y muchos temores solo hacían retrasar la solución.
    Me dieron información, seguí atentamente la forma como trabajaba y dejaron muy claro que me ofrecían ayudarme si lo decidía.
    Antes de empezar a trabajar allí y mientras ya lo hacia asistía a un fisioterapeuta cuyas técnicas me mejoraban pero no permanentemente, ganada ya la confianza a través de la relación personal y vivenciando los cambios y satisfacción de los pacientes me decidí a ajustarme.
    En cinco sesiones cambio todo, era una persona diferente.
    De tanto no querer ajustarme, de no poder caminar sin que doliera a andar con mi hija y el perro sin problemas.
    Luego los ajustes se hicieron con más distancia entre ellos para conservar el bienestar alcanzado.
    Al tiempo se incorporó a este tipo de cuidado mi marido quien padecía de dolores en toda la espalda, actualmente continua ajustándose cada vez que puede pues por las características de su trabajo permanece mucho tiempo aislado pero en lo que se lo permiten, ir al quiropráctico es una cita infaltable.
    Mi hija también empezó a chequearse a modo de prevención, yo no lo he dejado de hacer ni siquiera estando embarazada, por el contrario, los beneficios del ajuste en periodo de gestación son muy favorables para llevar a buen termino este proceso que aunque natural exige mucho de la postura corporal de la mujer.
    Desde 2001 ha crecido mi familia, tengo 3 hijos y actualmente estoy nuevamente embarazada, evidentemente mis nuevas responsabilidades me hicieron dejar el trabajo pero la amistad continua y sigue siendo nuestro quiropráctico.
    El protocolo será el mismo para mi y mi familia, ajustes y mantener un equilibrio en todos los aspectos de nuestra vida.

    Anja B.
  • La Concepción y el proceso de criar un bebé con la Quiropráctica La Quiropráctica: una gran amiga…Descubrí la quiropráctica a través de una compañera de trabajo. Por entonces trabajaba como enfermera en un hospital, ocurría en el año 2009, cuando hablando de nuestros aquejados cuerpos, debido en parte a situaciones vividas en el día a día de nuestra profesión, me hizo saber de esta práctica y sus beneficios.

    En verdad lo que me preocupaba entonces era el problema de insomnio que ya arrastraba de muchísimos años atrás (el cual atribuyo inicialmente a difíciles situaciones familiares). Se fue agravando con el tiempo a consecuencia de mi profesión (turnos de noche, largas jornadas laborales) y por la cotidianeidad; veía que mi problema con el dormir se estaba convirtiendo en una verdadera pesadilla.

    Decidí ponerme en manos de profesionales y con experiencia en esta práctica y tras una valoración inicial y global de mi estado general comencé con el cuidado. Al principio los ajustes fueron frecuentes y con el tiempo se fueron espaciando. Al principio no fue fácil para mi cuerpo porque notaba mucho malestar y síntomas físicos un tanto desagradables, lo más agudo que pude notar tras los ajustes era el cansancio físico y mucho sueño; también recuerdo especialmente un ajuste ya que me pasé prácticamente las 24 horas siguientes visitando al baño para orinar, recuerdo que oriné con mucha frecuencia y abundantemente. Tardé un par de meses en poder disfrutar de mi nuevo cuerpo y descubrir que muchos de los bloqueos que tenía y mi problema con el insomnio iba mejorando de forma considerable. En general me iba encontrando mejor y más saludable a medida que pasaba el tiempo.

    Por otra parte hacía como un año que estaba buscando con mi pareja el ser padres, en verdad no me preocupaba mucho este tema pero no quedaba, lo cierto es que a los cuatro meses de estar con el cuidado quiropráctico, ¡sorpresa!! ¡Estaba embarazada!!!, ¡embarazada!!!. Para mí también tiene relación.

    Creo que mi disposición física para concebir también se vio favorecida por la Quiropráctica ya que poco a poco mi cuerpo iba desbloqueándose y equilibrándose hacia un mayor estado de salud y bienestar.

    Tras saber la noticia la comuniqué al centro y decidimos que realizaría mis ajustes más periódicamente y con el fin de preparar el cuerpo para el alumbramiento. Así lo hicimos hasta el mismo día que me puse de parto.

    Tuve un parto muy bonito, natural por donde lo mires, aunque atendida en el hospital, no requerí ningún tipo de intervención y la bebé se hizo camino contracción tras contracción, la salida de la cabeza fue tan limpia que no me pusieron ni puntos, ni siquiera la matrona protegió el periné, ya que se veía que el expulsivo iba a transcurrir sin complicaciones. Cada vez que recuerdo mi parto me emociono muchísimo, ha sido una experiencia muy bonita y gratificante en todos los sentidos y que gracias a la Quiropráctica entre otras cosas ayudó a que mi cuerpo estuviese a punto para recibir a mi pequeña de forma natural y tranquila, yo me sentía muy relajada y confiada porque sabía que mi cuerpo estaba preparado para asumir el trabajo del parto.

    Me sentí muy acompañada, cuidada y protegida a lo largo de mi embarazo; justo lo que necesita una persona embarazada: seguridad y protección.

    Continué con los ajustes tras el parto. Llevé a mi bebé para que también pudiese recibir los cuidados necesarios. La recuperación en el período del postparto fue rapidísima y sin ninguna complicación, me sentía feliz.

    Han pasado 11 meses desde que di a luz y periódicamente acudo al centro para recibir mis ajustes, mi hija también.

    Me siento muy satisfecha y contenta por la atención recibida a lo largo de estos años y por los cuidados que he necesitado en cada momento en el cual me encontraba.

    Rescatar que todo el personal del centro ha sido muy humano, cálido y cercano en el trato hacia mí. Muchas gracias por vuestra labor y por el acompañamiento recibido.

    Que sigáis así por muchos años más y que mucha gente pueda beneficiarse y crecer a través de la Quiropráctica.

    Antonia P.
  • Tiger WoodsLlevo yendo al quiropráctico desde que recuerdo. ¡Es tan importante para mi juego como practicar mi swing!
  • Lance ArmstrongEl siete veces ganador del Tour de Francia, Lance Armstrong, ha recibido cuidados quiroprácticos desde enero de 1999 y estos le han ayudado a mantener el cuerpo a punto para las duras exigencias del Tour de Francia. Tras su última victoria en el Tour de Francia, Lance dijo que no podría haber ganado sin la ayuda de su quiropráctico.
  • Evander HolyfieldTengo que hacerme un ajuste antes de entrar en el ring. Creo en la quiropráctica. Descubrí que ir al quiropráctico tres veces por semana mejora mis actuaciones. La mayoría de los boxeadores se aprovechan de esta ventaja
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