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MEJORA TU SALUD DE BUENA MANERA.

29 de abril de 2013

MEJORA TU SALUD DE BUENA MANERA.

Siempre existe la tentación, cuando sabes que un problema se está resolviendo, intentar ahorrar unos euros y no escuchar las instrucciones de tu Quiropráctico.  Y a veces está bien, pero no suele ser bueno.  Quizás significa que no recibes la rehabilitación necesaria para prevenir que vuelva el problema el siguiente mes o dentro de un año.  El Cuidado Quiropráctico de Bienestar puede resultar controversial para algunos pero es vital para aquellas personas con condiciones crónicas.  La medicina tradicional alopática utiliza el cuidado de mantenimiento para condiciones muy serias, normalmente a base de medicación.  Sin embargo, la Quiropráctica utiliza la inteligencia innata que existe en todos los seres vivos, sanando desde el interior.

 

En las semanas cuando el dolor ha disminuido, muchos desórdenes permanecen aún en un estado vulnerable durante un periodo de tiempo.  Por lo tanto un seguimiento es prudente.  Tu médico o tu Quiropráctico quiere que te mejores del todo, no quitarte algunos céntimos más.  No es conveniente ser imprudente cuando de salud se trata.

 

Con la Quiropráctica, el cuidado suele ser largo y repetitivo, porque la idea es que el cuerpo sane a sí mismo; y a nivel celular, la regeneración de las células en nuestro cuerpo necesita su tiempo.  Por ejemplo: la piel se regenera cada 30 días, la membrana del estómago cada cinco días, el hígado cada seis semanas y el esqueleto cada tres meses (Referencia: Deepak Chopra, Ageless Body, Timeless Mind: The Quantum Alternative to Growing Old.)  Para conseguir este cambio en tu cuerpo necesitas un riego nervioso, una conexión entre el cerebro y el resto del cuerpo, y manteniendo el sistema nervioso libre de interferencias, conseguimos una sanación duradera.

 

El ajuste quiropráctico es como encender la luz: la corriente eléctrica siempre está allí, solo que el interruptor no deja pasar la corriente.  Igual como una subluxación: la vértebra fuera de su sitio pone presión sobre el nervio y no deja pasar al 100% los impulsos nerviosos (luz) a las células del cuerpo.  Al reconectar la vía, los impulsos nerviosos llegan a su destino igual como al dar al interruptor se reconecta los impulsos eléctricos hacia la bombilla y se enciende la luz.  Lo que necesita su tiempo es la regeneración celular.

 

Para conseguir ese cambio duradero en nuestro cuerpo es necesario repetir los ajustes con una frecuencia que suele ser al principio tres veces por semana, pero puede variar según la persona. 

 

Cuando el cuerpo empieza a mantener las vértebras en su sitio durante más tiempo, es cuando se puede reducir la frecuencia de visitas, con la idea que cuando vienes a chequearte no hace falta ajustar ninguna vértebra porque el cuerpo está haciendo el trabajo y has conseguido una salud de bienestar.

Sharon E. Nilsson

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